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Reinicia tu cuerpo después de volar con rituales que sí funcionan

Publicado el 27 de junio de 2025 written_byEscrito por Glow Getter Team

Volar deshidrata, inflama y desordena tu ritmo. Estos rituales post-vuelo te ayudan a aterrizar bien: más calma, menos puffiness y más glow.

Reinicia tu cuerpo después de volar con rituales que sí funcionan

Imagina la escena: aterrizas después de un vuelo de cinco horas. Tu piel se siente seca y tirante. Tus pies están raramente hinchados. Tu digestión está en su propia aventura. ¿Tu humor? En algún punto entre una niña con berrinche y una ex Real Housewife que acaban de bajar de primera clase.

Volar no es solo transporte—es un estresor de cuerpo completo. Entre el aire reciclado, el espacio reducido y el caos del ritmo circadiano, tu cuerpo llega… pero llega desacomodado.

¿La buena? No tienes que quedarte así.

Ya vengas de un retreat de bienestar o sobrevivas un red-eye, tu cuerpo quiere volver a su centro. Y con algunos rituales post-vuelo que de verdad funcionan, vas a sentirte enraizada, glowy y humana otra vez.

Así que vamos a resetear: recargada, radiante y como si no hubieras pasado horas respirando aire reciclado. Aquí va.

Por qué volar lo desajusta todo

Volar parece “estar sentada unas horas”, pero tu cuerpo se lleva un buen golpe. Por dentro, tu sistema trabaja extra para mantener equilibrio. Algunas razones por las que el cansancio post-vuelo pega duro:

  • Cambios de altitud y presión que afectan circulación e hidratación
  • Humedad bajísima que roba agua a tu piel y mucosas
  • Snacks altos en sodio (hola, pretzels) que inflan y retienen líquidos
  • Inmovilidad que frena el flujo linfático y te deja pesada
  • Disrupción circadiana que desordena sueño, humor y digestión

En resumen: llegas “completa”, pero tu cuerpo necesita un momento.

Ritual uno — Enraíza (literal)

Antes de agarrar tu serum o tu smoothie, haz esto: quítate los zapatos y pisa afuera—idealmente pasto, arena, tierra; algo que no sea piso sintético.

Esto se conoce como grounding (earthing). Puede sonar woo-woo, pero hay evidencia de que el contacto físico con la Tierra puede ayudar a bajar inflamación, regular cortisol y mejorar sueño. Y además… se siente increíble.

Prueba esto:

  • 10 minutos descalza en jardín, playa o parque
  • ¿Sin pasto? Camina lento en interior enfocándote en las plantas de tus pies. Es otra forma de grounding—tipo meditación para tu sistema nervioso.

Ritual dos — Hidrátate como si lo sintieras

Sabes que tienes que hidratarte después de un vuelo, pero tomarte una botella mientras desempacas no basta. Volar altera tu balance de fluidos: aire seco, horas sentada y quizá una copita antes de aterrizar. Por eso te sientes inflada, cansada y “rara”.

Vamos mejor que “solo agua”. Tu cuerpo necesita más para recuperarse.

  • Empieza con minerales. Agrega una pizca de sal de mar o un electrolito sin azúcar para que el cuerpo realmente lo absorba.
  • Apoya digestión. Agua tibia con limón y un poco de jengibre ayuda a “arrancar” después de que viajar te frena.
  • Agua de coco = aliada. Potasio y electrolitos naturales: rehidrata sin esfuerzo.
  • No olvides tu piel. Bruma facial, suero de ácido hialurónico con piel húmeda y crema encima para sellar hidratación.

Esto no es “checklist wellness”: es recuperar tu claridad… como si tu glow no se hubiera quedado en el asiento 22A.

Ritual tres — Respira con intención

Volar afecta tu respiración más de lo que crees. Entre presión de cabina, ansiedad y dormitar en esa posición vertical sospechosa, pasamos horas respirando superficial. Y tu sistema nervioso lo nota.

La respiración consciente es de lo más rápido para resetear. Te devuelve al cuerpo, calma la mente y le dice a tus sistemas: ya estamos a salvo. No necesitas nada fancy: solo minutos e intención.

Prueba uno de estos:

  • 4-7-8: inhala 4, sostén 7, exhala 8. Repite para relajar desde adentro.
  • Box breathing: inhala 4, sostén 4, exhala 4, sostén 4. Claridad instantánea.
  • Reset de 1 minuto: sin estructura: respira conscientemente 60 segundos.

¿Quieres subir nivel? Pon música, cierra los ojos y respira como si fuera lo único en tu agenda. Después de lo que tu cuerpo cargó, se merece ese momento.

Ritual cuatro — Linfa, conoce movimiento

Algo que nadie te dice: volar hace lento tu sistema linfático, el MVP que saca desechos, baja inflamación y apoya inmunidad. Si estás horas en un asiento, ese “detox natural” se pone… perezoso.

¿La buena? Tu cuerpo sabe volver. Solo necesita señales.

Prueba uno (o varios):

  • Dry brushing antes de ducharte para activar circulación y exfoliar el “viaje” de la piel.
  • Piernas en la pared para drenar retención y darle descanso al cuerpo.
  • Caminata suave o yoga fluido para soltar rigidez y re-energizar.
  • Sauna corto si tienes cerca—bonus si alternas con enjuague fresco para circulación.

Son rituales sutiles que hacen magia: bajan puffiness, quitan la sensación rara de “¿sigo moviéndome?” y le recuerdan al cuerpo que ya aterrizó.

Ritual seis — El remojo post-vuelo

No necesitas spa cinco estrellas para resetear: necesitas agua caliente, silencio y señales sensoriales que le digan a tu cuerpo: llegaste. Un buen remojo regula el sistema nervioso, suelta tensión y rehidrata la piel de afuera hacia adentro.

Haz que cuente:

  • Agrega sales de Epsom para calmar músculos y reponer magnesio.
  • Unas gotas de lavanda o eucalipto para activar el modo calma (parasimpático).
  • Luces bajas, una vela y playlist lenta o sonido ambiente.

¿Sin energía para baño? Ok. Una ducha caliente con vapor y ramitas de eucalipto en el regadera también ayuda—sin el compromiso de la tina.

No es solo “limpiarte”: es despejar tu mente y tu cuerpo. Permítete remojar, bajar el ritmo y volver a ti.

Bonus — Sincroniza con el reloj de tu piel

Tu piel tiene su propio reloj. Sigue ritmo circadiano: defiende de día y repara de noche. Si quieres acelerar la recuperación post-vuelo, alinear tus rituales con eso cambia todo.

En la mañana:

  • Activa circulación con dry brushing
  • Hidrata por dentro y por fuera
  • Sal a la luz natural y enraíza: resetea tu reloj interno

En la noche:

  • Rituales restaurativos (como luz roja) para reparar
  • Remojo o ducha con vapor para soltar tensión
  • Respiración para decirle al sistema nervioso “ya puedes bajar”

Cuando trabajas con tu cuerpo, la recuperación se siente intuitiva, no como tarea. No es hacer más—es hacerlo cuando cuenta.

Llamado final — Mereces aterrizar bien

Viajar es un regalo, pero sí: puede romperte el ritmo. Estos rituales no son sobre perfección ni productividad; son sobre presencia. Y sobre la verdad simple de que, cuando cuidas tu cuerpo como a tu compañera de viaje (porque lo es), todo se siente más suave.

La próxima vez que aterrices, no solo desempaques la maleta. Desempaca el estrés, la tirantez, la deshidratación y el modo “go-go-go”. Luego reconstruye—lento, bonito, a tu manera.

Porque brillar de adentro hacia afuera no es solo al llegar. Empieza cuando decides aterrizar… también.

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